Netanyahu como un factor desestabilizador en la política interna de los Estados Unidos

La presencia del líder israelí, Benjamin Netanyahu, en los Estados Unidos crea tensiones en la política interna del país americano, pero también aumenta la profunda tensión entre los ejecutivos de los dos países. La invitación para hablar en los líderes del Congreso de Tel Aviv se ha hecho por el Partido Republicano, que ostenta la mayoría en ambas cámaras del Parlamento, y tiene un importante significado simbólico, ya que Netanyahu hará su discurso ante una sesión conjunta de las dos habitaciones para la tercera vez, igualando el récord de Winston Churchill. La intención parece ser la de hacer hincapié en que la armonía entre el gobierno israelí y el parlamento los EE.UU. es un factor que la política exterior no puede ser tomado en cuenta, incluso a costa de cambiar la dirección impresa por Obama. Además del candidato Netanyahu es un anuncio electoral importante, teniendo en cuenta la fecha de las elecciones legislativas que se celebrará en breve. Sólo con el resultado de esta elección, el presidente Obama tendrá que ajustar sus relaciones con Israel: una victoria para el partido político que se encuentra actualmente en el gobierno de Tel Aviv, significaría la imposibilidad de un acuerdo para la formación de un Estado palestino y un gran obstáculo en la negociación de un Irán nuclear, a la inversa de una victoria de la oposición, abre posibilidades significativas para el nacimiento de los dos estados y también podría abrir un período de distensión con Irán. Entendemos que se trata de dos visiones antitéticas, que todavía tendrán que ajustarse al nuevo presidente de Estados Unidos, para ser elegido en 2016. En la actualidad, sin embargo, la batalla es todo interior de los Estados Unidos, con Obama que quiere conseguir absolutamente la definición final sobre el uso de ‘La energía nuclear en Irán, un tema que se mantiene en el centro del debate de la política exterior de Estados Unidos, con evidentes repercusiones en el interior. El Partido Republicano oponerse a esta meta no confiar en la disponibilidad de Teherán y presionar por nuevas sanciones, en completo acuerdo con Netanyahu, mientras que Obama ya ha advertido de su total falta de voluntad para aplicar estas sanciones, que considera preventivo, para no afectar negativamente a la ‘ resultado de las negociaciones. En la misma línea de la lectura, una interpretación más amplia, en comparación con una disculpa formal con la que Obama se ha negado a ver a Netanyahu, lo que justifica el hecho de que no quieren influir en la campaña electoral, la reunión cancelada entre los dos líderes es la expresión de la voluntad de sin arriesgar la creación de oportunidades para su desacuerdo con Irán en esta delicada etapa de las negociaciones. Por otra parte, la posición del líder israelí es muy claro: después de varias veces amenazado con atacar a Irán, ha expresado claramente su opinión sobre las negociaciones en curso, llamándolo un aplazamiento del problema. El ejecutivo actual de Tel Aviv considera la posesión de tecnología nuclear por parte de Irán, un arma de destrucción masiva dirigida a Israel y los términos del acuerdo que están surgiendo, que prevén el uso de la energía la energía atómica con fines civiles en Teherán, a cambio de una limitación al enriquecimiento de uranio durante unos años (diez o veinte), podría estar de acuerdo con él, aunque sólo sea por el supuesto de un fallo a la distensión en el largo plazo. Estos temores son compartidos por el Partido Republicano de Estados Unidos, que todavía ve a Irán como un enemigo, a pesar de la colaboración que se ha desarrollado, aunque de manera informal, entre Washington y Teherán en la lucha contra el califato. Las tensiones entre los dos lados las políticas de Estados Unidos, es probable que bloquear la política exterior aún más americano, que, a causa de la indecisión Obama, ha sufrido reveses importantes en cuanto a su prestigio, sino que entraba en conflicto con la actitud de los republicanos ahora en peligro parálisis. El futuro de la política exterior de Estados Unidos podría ser un número de fuerzas iguales y opuestas, capaz de hacer que sea imposible para una determinada línea, como para obligar a los Estados Unidos a una política caracterizada por una acción a corto plazo, por inercia, por lo que es menos cierto escenario Global. Quizás será necesario país de América un experto menos cautelosos y más en el difícil arte de la diplomacia, como Hillary Clinton podría ser.

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