Las dificultades entre Bruselas y Londres para la salida de Europa

Con la entrega de la carta que se inicia el procedimiento de salida Inglés por la Unión Europea, se entra en los aspectos prácticos que tendrán que ser objeto de acuerdo entre las dos partes. Estos acuerdos principalmente política, pero entonces van a tener efectos reales sobre temas individuales razón para la negociación. Uno de los puntos en los que, por el momento las partes son más lejano, es el de los arreglos para ajustar la salida de la unión y las relaciones futuras entre las dos partes: el Reino Unido preferiría hacer frente a los dos aspectos al mismo tiempo, mientras que en Europa primera pregunta para definir la salida y luego ajustar las relaciones futuras. Es comprensible que el primer ministro, tratando de poner en práctica una estrategia que puede minimizar finales contras, tratando de llegar a un acuerdo con las condiciones de salida y relaciones futuras, vinculándolos estrechamente juntos. Este intento, sin embargo, se opone por Bruselas, que quiere dejar el menor espacio posible para la negociación en Londres; En este sentido, cabe señalar que, en el lado europeo, el Parlamento votará una resolución al final de la negociación, y, entre sus poderes tendrán derecho a veto. Esto significa que la asamblea electiva Europea rechazará el hipotético acuerdo. Así que para evitar un voto negativo en el Parlamento, lo que alargaría el tiempo, los negociadores tendrán sombrío a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. La intención principal de Bruselas, es mantener con el entendimiento del Reino Unido en relación con la defensa y la lucha contra el terrorismo, aunque esto parece complicado ya por falta de cooperación entre los servicios secretos de los países dentro de la ‘ la unión. En el resto de los temas es la esperanza de llegar a un entendimiento común, sobre todo para evitar que el Reino Unido se convierta en un estado cuyo régimen jurídico que rige las relaciones comerciales es la normativa de la OMC, en este caso desde ambos lados podría ser los derechos de aduana aplicados a los productos entrantes. Si esto sucede, a pesar de la desventaja sería que ambas partes sean más adversamente afectados serían el Reino Unido. Ciertamente, un endurecimiento de las dos partes también podría causar falta de cooperación en materia de defensa. Un aspecto que se encuentra gran parte de Londres tiene la funcionalidad de sus instituciones y organizaciones financieras, que no tienen acceso al mercado europeo, vería su funcionamiento reducido en gran medida. Una posibilidad de operar en Europa es similar a la empresa suiza, la organización de sus actividades sindicales, gracias a un permiso otorgado por la Comisión Europea, pero sin un acuerdo que satisfaga Bruselas, esta posibilidad queda prácticamente descartada. Una pregunta muy difícil de resolver son las contribuciones al presupuesto europeo que Londres ha comprometido a igualar hasta 2020, es decir, después de la salida de Europa, que debería tener lugar en 2019; Estas contribuciones se estiman en unos 60 mil millones de €, una cantidad sustancial de que Londres tratará de no pagar, o para un pago menor, encontrándose con la oposición natural de la unión, que ya ha presupuestado contribuciones inglés. Otro aspecto en el que Bruselas no pone en peligro la voluntad de Londres para forjar acuerdos por separado con los estados de los miembros del sindicato, evitando así las decisiones comunitarias; Bruselas tratará de poner esta prohibición en los acuerdos, pero si no tiene éxito siempre podría prever sanciones, tanto para los Estados miembros, y para el Reino Unido, a través del endurecimiento de las funciones. Por último, queda la cuestión de Escocia, si el Parlamento de Edimburgo debe decidir por el referéndum y el desprendimiento de Londres fueron para conseguir la victoria, Bruselas admisión de Escocia debe seguir el procedimiento válido para cualquier otro estado, pero la percepción es podría abrir una manera preferencial, como una región de un país que antes pertenecían a la unión, y por lo tanto formalmente ya en Europa, incluso si no va a crear fricción con Londres. Tal vez lo mejor, incluso para Escocia sería esperar hasta el final de las negociaciones para abrir la parte delantera de la consulta popular, para ser más claro en un acuerdo que promete por sí difícil.

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